Poema

 NAVACERRADA, ABRIL

Los dos solos. ¡Qué bien

Aquí, en el puerto, altos!

Vencido verde, triunfo

De los dos, al venir

Queda un paisaje atrás:

Otro enfrente, esperándonos.

Parar aquí un minuto.

Sus tres banderas blancas

-soledad, nieve, alturaagita

la mañana.

Se rinde, se me rinde.

Ya su silencio es mío:

Posesión de un minuto.

Y de pronto mi mano

Que te oprime, y tú, y yo,

-aventura de arranque

eléctrico-, rompemos

el cristal de las doce,

a correr por un mundo

de asfalto y selva virgen.

Alma mía en la tuya

Mecánica; mi fuerza,

Bien medida, la tuya,

Justa: doce caballos.

(SEGURO AZAR)

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